No se necesitan los libros seriados de lectura, los programas estratificados de
enseñanza o el tipo convencional de material didáctico. En efecto, las hojas
duplicadas de ejercicios y los libros de trabajo son inapropiados para los
programas de “lenguaje integral”. Lo apropiado es todo aquello que los niños
necesiten o quieran leer o escribir. Son necesarios muchos libros recreativos
de ficción y no ficción, que contengan una amplia variedad de dificultades y
que respondan a diferentes intereses; recursos de todo tipo, algunos
preparados específicamente para el uso escolar (como diccionarios y
enciclopedias para principiantes) y algunos del “mundo real” (como guías de
teléfono, de televisión y libros de consulta para adultos).
El dinero que se gasta en textos de lectura, escritura, ortografía y caligrafía
puede utilizarse para mantener el aula equipada con una rica variedad de recursos auténticos. Cada aula necesita su propia biblioteca, aumentada por
clubes de libros e intercambios de libros, libros prestados por la biblioteca
municipal, colecciones prestadas temporalmente por la biblioteca del colegio y
libros escritos por alumnos-autores y producidos artesanalmente en el centro
de publicaciones del aula. Es muy importante tener una amplia variedad de
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